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martes, 8 de noviembre de 2011

Los nuevos viejos.



Cambia, todo cambia, dice la canción, y así como todo cambia, que los abuelos modernos cambien no es extraño.

Porque los viejos de hoy (la mayoría de ellos) son distintos a los de antaño, son activos y participativos aun a muy avanzada edad. En general los mayores de 65, ya no se conforman como antes, con quedarse en casa viendo el tiempo pasar o saliendo a la plaza a alimentar las palomas; los viejos de hoy estudian, hacen uso de las nuevas tecnologías, ejercen sus derechos en materia social y se visibilizan a si mismos, al punto de convertirse actualmente en uno de los grupos etarios más atrayentes para un mercado cada día más especializado en ofrecerles productos y servicios acordes a sus demandas.

En cuanto al rol social que ocupan, es cosa de darse una vuelta por cualquier organización social (no solo clubes del Adulto Mayor) donde siempre es posible encontrar a personas que se empinan incluso por los ochenta y más años, no solo participando, sino dirigiendo colectividades, aportando ideas, motivando a otros muuuuuuuucho más jóvenes y asumiendo un rol social clave en la construcción del mundo que heredarán a las nuevas generaciones.


En un país que envejece, parece que los “viejos estandartes” tienen cada día más y más que aportar, planteando con ello un desafío a toda nuestra sociedad: el desafío de permitirles una plena integración, donde se aproveche toda la sabiduría y toda la energía que los mayores tienen por entregar.




Teletón Teletón colita de ratón.



Llega fin de año y la Teletón pone “de moda” el tema de la discapacidad en nuestro país; y vemos a toda la farándula agarrándose a codazos por posar junto a don Francisco… pero haciendo el esfuerzo de mirar la mitad del vaso lleno, es posible pensar que nuestra asiliconada farándula si sirve de algo: sirve para crear conciencia respecto a los problemas que sufrimos los discapacitados y para mostrar al público la resiliencia intrínseca que nos caracteriza.



Pero sepan señores que, más allá de las efímeras luces, la Teletón cumple un rol fundamental en la rehabilitación de miles de niñ@s, que la Teletón funciona TODO EL AÑO y que en ella trabajan cientos de anónimas y anónimos que NO NECESITAN una cámara de televisión ni un flash cerca para entregan amor, respeto y profesionalismo. 



Más información:

jueves, 13 de octubre de 2011

Siete mitos sobre los Asistentes Sociales (A. S.):


Aquí les dejo siete mitos existentes en torno a las y los Asistentes Sociales, subjetivos y cuestionables, por supuesto… seguramente ustedes conocen muchos más:

1-      Los A. S solo están para entregar kilos de azúcar y canastas de alimentos.

Este mito es herencia del asistencialismo que marca los inicios de la disciplina y que aun se refleja en  el nombre de nuestra profesión.

2-      Un buen A.S. es el que siempre anda en terreno y con los pies metidos en el barro.

Esto no es así, conozco Asistentes que realizan una excelente labor desde sus escritorios, trabajando por ejemplo en labores de diseño, planificación o sistematización.

3-      Los A.S. no ostentan ni han ostentado nunca cargos políticos de importancia.

Solo voy a nombrar dos ejemplos de lo equivocada que es esta afirmación: La ex ministra del Agricultura Marigen Hornkohl y la ex ministra de Educación Mónica Jiménez  (la del jarrazo de agua), ambas son A.S.

     4-      Los A. S. son todos unos burócratas.

Esto no es así, muchos A.S. en el ejercicio de su profesión trabajan día a día para que usted no tenga que hacer tanto tramite innecesario. Aclaro inmediatamente que el burócrata Helmes, de Futurama NO ES ASISTENTE SOCIAL.

5-      Los A. S. son solo ayudantes de los psicólogos.

Esto me lo dijo despectivamente una “amable” señora en un CESFAM (la misma que me dijo que solo el cucharon conoce el fondo de la olla). No señora, son profesiones totalmente distintas, aunque muchas veces resultan complementarias.

6-      Aun hay quienes hablan de las “visitadoras”.
   

Este término proviene de la génesis de la profesión, en que la principal labor era visitar a las personas en sus casas, pero cambió al diversificarse y profesionalizarse la disciplina. Aprovecho de aclarar inmediatamente que las “visitadoras” que le llevaba Pantaleón Pantoja a las tropas peruanas en la Amazonía NO ERAN PRECISAMENTE ASISTENTES SOCIALES.




7-      Las mujeres son mejores A. S. que los hombres.

Esto si puede ser cierto… dejo abierta la discusión.    

Pequeña reflexión sobre el aborto, en base a los temas tratados en el seminario “La mujer, el Varón y la Familia: Esperanza para todos después del Aborto”, organizado por Proyecto Esperanza>.

El aborto es un fenómeno de esos que suelen permanecer ocultos y poco hablados, solapados bajo la vergüenza de no poder afrontarlos y solucionarlos como sociedad. Quizá malamente comparable con la eutanasia, la legalización de la marihuana, el matrimonio homosexual y otros temas tabúes que solo se comentan de cuando en vez, principalmente cuando salen expuestos en la prensa por que algún político oportunista los toma como bandera de campaña.


Pero el aborto es distinto a cualquier otro tema ético, moral o legal que podamos aborda, por que es un tema que involucra a personas que no tienen voz ni posibilidad alguna de expresar su opinión, ni menos defenderse. Es un tema en el que tampoco se puede dejar de lado el sentir de la familia, del padre o de la madre que en algún minuto de su existencia se plantea la posibilidad de abortar y las consecuencias que esto le conlleva.

Dejando de lado (por ahora) el tema del aborto terapéutico, es decir, centrándonos en el aborto intencionado, socialmente se tiende a criticar duramente a quienes lo practican, principalmente a la mujer que interrumpe su embarazo y al hombre o  a la familiar que incide en que se realice esta interrupción.

¿Pero que pasa con estas personas?

La Psicóloga Mexicana María del Carmen Alva, hablan del “Síndrome Post Aborto”, cuyos principales síntomas son:

En el Hombre:
En  la Mujer:
Falla en el cumplimiento de su rol protector.
Depresión.
Negación.
Trastornos conductuales y del sueño.
Culpa.
Consumo de sustancias nocivas.
Miedo y dudas sobre su masculinidad.
Culpa y remordimiento.

La destacada investigadora Priscila Coleman señala en su estudio “Aborto y Salud Mental” que el aborto aumenta en un 155% el riesgo de suicidio en la mujer y que ocho de cada diez parejas terminan separándose a corto o mediano plazo después de realizado el aborto. Por lo tanto es posible pensar que las consecuencias del aborto no solo tienen como victima a la criatura que no llega a nacer, sino que también alcanzan y en muchos casos devastan, a quienes, por diversas razones deciden intervenir un embarazo.

Por ellos existen en Chile y en el mundo, instituciones que buscan abordar el tema, no desde su judicialización, o desde el prejuicio que impone castigar a quienes cometen o piensan cometer un aborto, sino desde el acogimiento y el apoyo. Tal es el caso de la campaña mundial “No más Silencio” (Silent No More), impulsada por la activista Georgette Forney. A través de esta campaña se busca mostrar las nefastas consecuencias del aborto, acogiendo a quienes lo han practicado y mostrando su testimonio como forma de prevención.

En Chile, el Proyecto Esperanza hace lo propio, afirmando que efectivamente es posible salir adelante después de un aborto, si se cuenta con la ayuda adecuada.

Considerando estos ejemplos, el desafío como sociedad parece ser dejar de esconder la cabeza ante temas complejos como este y decidirnos a tratarlos abiertamente, con la seriedad y la altura de miras pertinente a una sociedad que espera salir prontamente del subdesarrollo… Por que sépanlo señores: en Chile SI se practican abortos, todos los días, aunque la ley lo prohíba, aunque la Iglesia se mueva incomoda en su asiento cada vez que se trata el tema y aunque los medios de comunicación rara vez lo aborden en sus parrillas programáticas.

Por ende resulta sumamente urgente que cada uno  de nosotros, asumamos nuestra responsabilidad, exigiéndonos como sociedad una postura proactiva en torno a la prevención y al desarrollo de políticas y programas que apunten a velar y salvaguardar los derechos de quienes no han nacido… para que no sigan muriendo día a día inocentes a muestra diestra o nuestra siniestra, mientras nos hacemos los tontos y miramos para otro lado.

Juan Moya Salgado, Asistente Social.